Medios alternativos
Por: María Camila Vélez
La cotidianidad inevitable de un trabajador colombiano
Según un artículo de revista semana del año 2014 “Colombia es uno de los peores países para trabajar” y esto es debido a que, en Colombia no se respetan los derechos de los trabajadores a pesar de que, existan leyes, en la práctica no se cumplen tanto así que, los empleados llegan a estar expuestos a regímenes autocráticos y con labores injustas.
El Dane para el trimestre de mayo-junio de 2022 presentó la cifra con respecto a la proporción de ocupados informales que fue de 58,1%, lo que significó una disminución de 1,7 puntos porcentuales teniendo en cuenta el mismo trimestre del año anterior que era de 59,8%.
Si se analizan las problemáticas de un trabajador Colombia, desde muchas perspectivas se pueden analizar, sin embargo, aquella que cada vez es más debatida y hasta el momento no se ha llegado a un acuerdo el cual realmente le apueste a él bien común es la remuneración prudente. Es decir, el salario mínimo en Colombia para el 2022 quedó en 1.000.000 de pesos, después de que llegara a un acuerdo entre los sindicatos de trabajadores y el Gobierno Nacional. Este aumento entonces fue del 10,07% frente a los 908.526 pesos del salario mínimo del 2021.
Si se compara con un país como Canadá, según un artículo del periódico El Tiempo mencionan que, una hora de trabajo ordinario en Colombia vale 4.166 pesos. La diferencia en el pago por horas entre los dos países es muy grande. Porque si se hace la conversión de 15,55 dólares canadienses a pesos colombianos, el resultado muestra que una persona que trabaja en Canadá gana por hora 49.000 pesos y 392.000 pesos al día.
Es por ello por lo que, si un trabajador colombiano quiere ganar lo que gana un trabajador canadiense, a diario, debe de laborar aproximadamente 12 días.
En este sentido, hay que señalar que la sociedad de cierta forma ha naturalizado las mismas modalidades de trabajo y de la vida en general como precarias a pesar de que se ha sido discutido e incluso las comunidades que han alzado su voz en busca de hacer valer sus derechos o en otros cosos exigir mas oportunidades laborales. Pero este fenómeno bajo una relación causal en donde se convergen las políticas del neoliberalismo o la flexibilidad del mercado, entre otras causales y transformaciones estructurales de la sociedad, que entre ellas se destacan las experiencias de la incertidumbre, la inseguridad, inestabilidad, amenaza, miedo, etc. Esa misma naturalización de la precariedad del trabajo y de la vida suponen una condición cotidiana.
Según la profesora del instituto de Ciencias Políticas de la Universidad de Kassel Isabell Lorey la condición de precariedad es racional y compartida con otras vidas, aunque con variaciones históricas y geográficas, las cuales evidencian efectos políticos, sociales y jurídicos que permiten a los sujetos ordenar o clarificar su precariedad, es decir, jerarquizarla. Bajo este mismo, los individuos imprimen un posicionamiento el cual es una representación de la condición precaria propia, mediada por acuerdos de género, raza, etnia, clase y condiciones materiales.
![]() |
| Jóvenes en las calles del barrio Cabañitas, Bello Antioquia. Actualmente esta situación se ha clarificado con el aumento del trabajo informal debido a que son mas personas que se encuentran en situaciones vulnerables, buscando de tal manera lograr subsistir en una sociedad donde las oportunidades para hallar un empleo digno son casi nulas.
El trabajador informal se caracteriza bajo tres aspectos:
La música se ha convertido en ese medio laboral para muchas personas que buscan sobrevivir frente a las necesidades que se exigen actualmente. La calidad de vida laboral se define, como la percepción de los impulsos motivacionales que tiene un empleado sobre las condiciones que causan satisfacción en el contexto laboral con respecto a donde preste sus servicios. Es muy común en los centros comerciales los puestos de venta, dando a conocer diferentes productos que de cierta forma "el consumidor necesita". Una tasa de desempleo alta indica que el mercado laboral no está siendo capaz de integrar a un grupo significativo de la población al sistema productivo. Este es un resultado preocupante porque el desempleo limita la capacidad de las personas para generar un ingreso que permita financiar su consumo y generar ahorro, al tiempo que frena la acumulación de experiencia laboral, reduciendo el potencial de ingreso futuro algo que suele venir acompañado de costos psicológicos y estigmas sociales. Por ende, la persona comienza en su búsqueda de la informalidad como en el caso del hombre de la siguiente foto, con la labor de obrero. La problemática se centraría entonces en que hay una estructura regulatoria del mercado laboral desconectada de la capacidad productiva de la economía; y un esquema de financiación del sistema de seguridad social que recae principalmente sobre el costo del trabajo. Estos dos problemas están conectados y se retroalimentan. La calidad de vida laboral se condensan todas aquellas condiciones relacionadas con el trabajo, destacando los horarios, la retribución, el medio ambiente laboral, los beneficios y servicios obtenidos. Voces en el silencio Aquí podrás encontrar el primer capítulo del podcast Voces en el silencio: https://www.youtube.com/watch?v=QV_jSd-6ZWs La mujer cada vez menos protegida en la sociedad Foto extraída: mintransporte.gov.co ¿Por qué me dejé intimidar? ¿Por qué, ingenuamente, lo alojé aquella vez? ¿Por qué no lo denuncié? Son algunos de los interrogantes que acechan psicológicamente a muchas mujeres. Superar la culpa y el miedo no es fácil. Es necesario deconstruir parte de nuestra identidad y deshacer los imaginarios que nos llevan a encerrarnos en estos sentimientos, y que son los que muchas veces nos impiden denunciar y enfrentar a los agresores de manera directa y sin escondernos en el anonimato, como sucede en algunas denuncias. El acoso a las mujeres es una de las consecuencias de una cultura machista que busca cimentar un dominio hacia la mujer por intermedio de su desprestigio con acciones ignominiosas, las cuales van desde el “coqueteo” con palabras soeces e incómodas, miradas persecutorias y acosadoras, el “toqueteo” abusivo, impertinente e irrespetuoso, este puede realizarse con las manos e incluso con los genitales cubiertos; insinuaciones sexuales, las cuales pueden ser verbales o mostrando partes del cuerpo como genitales, y todo lo que se desprenda de allí. Este tipo de actos puede desencadenar, incluso, la muerte de muchas mujeres a raíz de este tipo de conductas. Pero ¿qué hacer si sufre de acoso en el transporte público? Según un artículo del medio Caracol radio hoy en día las mujeres están expuestas a constantes tipos de acoso y el transporte público aparentemente se ha convertido en uno de los escenarios predilectos para estos comportamientos. Cabe señalar que, de acuerdo con el Código Penal, el delito de acoso sexual se da cuando una persona en "beneficio suyo o de un tercero; acose, persiga, hostigue o asedie física o verbalmente, con fines sexuales no consentidos, a otra persona" y quien comete este acto podría tener una pena de 1 a 3 años de prisión. Según las autoridades, cuando una mujer está expuesta a este tipo de acciones como primera medida debe denunciar el caso a través de los canales oficiales, pues si el sujeto es capturado y no hay una denuncia sobre el caso es muy probable que quede en libertad. No obstante, si el sujeto no es capturado mientras está cometiendo este tipo de actos es indispensable contar con testigos o pruebas que den muestra del hecho ocurrido para que el proceso judicial sea exitoso. No está de más recordar que a nivel nacional está activa la línea 155. Allí la víctima podrá recibir orientación en temas relacionados con violencia de género. En este teléfono, expertos brindarán información sobre los derechos de las mujeres, guiarán a las víctimas sobre la forma en la que se hace una denuncia y mucho más. Según la investigadora y especialista Ana Falú; en las últimas décadas, las ciudades se han construido y reconstruido a través del paradigma de la modernidad. Es en el contexto de desigualdad social, económica y de género en el que las mujeres se desplazan todos los días dentro de las ciudades. Poner este tema tanto en las agendas sociales como en la urbanas, es de suma importancia ya que la mitad o más de los usuarios del transporte público son mujeres y niñas, advierte Falú. ¿Cómo se manifiesta el acoso sexual? • Física: violencia física, tocamientos, acercamientos innecesarios. • Verbal: comentarios y preguntas sobre el aspecto, el estilo de vida, la orientación sexual, llamadas de teléfono ofensivas. • No verbal: silbidos, gestos de connotación sexual, presentación de objetos pornográficos El acoso sexual en el transporte público tiende a ser parecido en las ciudades latinoamericanas, según la encuesta de la Fundación Thomson Reuters, muestra que dichas ciudades poseen el transporte público más peligroso para las mujeres. Además, dicha encuesta posicionó a Bogotá, la Ciudad de México y Lima (en ese orden), como las ciudades con el sistema de transporte público más peligroso para las mujeres. Casi 8 de cada 10 mujeres, se sienten inseguras en el transporte público; el cual actualmente representa un factor de riesgo para las mujeres. A nivel nacional en México, el INEGI estima que, en 2021, el 24.7% de las mujeres sufrió acoso sexual, en comparación de los hombres donde se estima que el 6.9% lo ha sufrido. De acuerdo con la Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana 2021, el 76.2% de las mujeres se sienten inseguras en el transporte público. Desde 2013, la OMS reconoció las consecuencias que tiene el acoso sexual en la salud pública; indicando que las niñas y mujeres soportan la carga más abrumadora con consecuencias en su salud reproductiva, salud mental, problemas conductuales y hasta resultados mortales. Teniendo en cuenta todo lo anterior, hablando específicamente de Colombia ¿Cómo está nuestro país en acoso sexual a mujeres? Y es que según un articulo de la revista semana, el 91,8% de los abusos sexuales en Colombia pertenecen a mujeres. En el marco de la conmemoración del Día Internacional por los derechos de las Mujeres, diversas organizaciones se han unido a la campaña #SiNoHaySiEsNo, iniciativa que busca hacer visibles situaciones en las que el consentimiento es clave para detectar violencias que, en algunos casos, están naturalizadas o no son visibles en la sociedad y emergen hoy también en el mundo virtual. Según datos de ONU Mujeres, en Colombia, la erradicación de la violencia contra las mujeres y las niñas, a pesar de los avances logrados en materia de legislación, de atención y de sanción, aún muestra cifras preocupantes. El defensor del pueblo, Carlos Camargo, dio a conocer las cifras contenidas en el Boletín de Violencias Basadas en Género, de la delegada para los Derechos de las Mujeres y Asuntos de Género y en el que se establece que la mayor cantidad de víctimas han sido mujeres entre los 29 y 40 años de edad (34,9 %). Según los datos, posteriormente aparecen las víctimas en edades entre 19 y 28 años (27 %); 41 y 60 años (22 %); niñas entre los seis y 13 años y personas adultas mayores (de 3,3 %); adolescentes entre 15 y 18 años (3,2 %) y niñas entre los 0 y 5 años (2,4 %). Según el portal del Ministerio de Transporte "La violencia contra la mujer se trata de cualquier acción u omisión, que le cause muerte, daño o sufrimiento físico, sexual, psicológico, económico o patrimonial por su condición de mujer, así como las amenazas de tales actos, la coacción o la privación arbitraria de la libertad, bien sea que se presente en el ámbito público o en el privado. (Ley 1257 de 2008, Artículo 2) " Foto extraída de: Transformative-movility.org No hay ninguna duda entonces que, el transporte público a pesar que en estos últimos tiempos se han adoptado protocolos de prevención para atender el acoso en el transporte público, las situaciones hacen parte de la cotidianidad de las mujeres y que por ende necesitan mejores respuestas. Sin embargo, no es suficiente con los protocolos e iniciativas que han tomado por ejemplo algunas organizaciones ya que las situaciones siguen ocurriendo. Por ello, según Valentina Montoya, profesora de la Facultad de Derecho de la Universidad de los Andes y experta en movilidad y género, esto sigue ocurriendo por varias razones, la principal porque “vivimos en una cultura patriarcal y machista donde el cuerpo de las mujeres es un objeto y eso se vive en el espacio y transporte público. Es muy difícil que seamos una sociedad donde eso es admitido y que en el transporte público todo el mundo de repente se porte perfecto”, dice "que las mujeres tengan que normalizar, aguantar y adaptarse al acoso es injusto e indigno". La youtuber Lupita Anaya llevó a cabo un experimento social de ¿Cómo es el acoso hacia la mujer en el transporte público? Su objetivo era concientizar a la sociedad sobre esta problemática que inhibe hasta la misma libre expresión de la mujer. Ver vídeo aquí: https://www.youtube.com/watch?v=APv6EHWZe1w |







Comentarios
Publicar un comentario